Estimados estudiantes del segundo grado, en este espacio vamos a leer diversos
textos propuestos por el Ministerio de Educación el texto de Antología
literaria de segundo año, con el cual van a trabajar las secciones del 2do
A,B,C,D,E,F,G . También leeremos textos que sean de su preferencia y que
ustedes puedan proponer a través de las diversas áreas.
En nuestro Perú, en Latinoamérica y en el mundo hay muchos escritores que
nos narran historias fascinantes que nos permitirá seguir con ese gusto por
la lectura.
Además utilizaremos estrategias de lectura con el propósito que seas un
buen lector, capaz de comprender lo que lees, en distintos niveles.
También, te recordamos que puedes leer los textos que desees, después de
explorar el área del REPOSITORIO. Aquí puedes acceder a varias
bibliotecas virtuales, junto a los miembros de tu familia.
Lectura n° 01
EL PÁJARO DORADO O LA MUJER QUE VIVÍA BAJO UN ÁRBOL DE
PAN
Carlota Carvallo de Núñez
(peruana)
La joven levantó el rostro y vio frente a ella a un extraño hombrecillo.
Vestía una parda túnica y llevaba en la mano una jaula llena de pájaros de
los más variados y hermosos colores.
Parecían muy asustados y golpeaban violentamente contra los barrotes de su
prisión pretendiendo de esta manera recobrar su libertad. A los lejos se
escuchaban el rumor del río y gritos entrecortados de los moradores de la
selva.
Ella contempló sorprendida al extraño personaje y pensó:
—¿De dónde vendrá? ¿Cómo no lo he visto acercarse?....¿No será acaso un
duende?
Mas el hombre interrumpió su pensamiento.
—Quiero que guardes esta jaula por unos días.
—¿Por qué has aprisionado a esas pobres avecillas? ¿Qué vas a hacer con
ellas?
—Las venderé en el pueblo cercano. Pero antes debo internarme otra vez en
la selva, para ir en busca del pájaro dorado, que es el más hermoso de
todos.
—He oído hablar de él, pero nunca lo he visto. Creo que solo existe en la
leyenda.
—Yo sabré encontrarlo. Cuida mientras tanto de mis pájaros y te daré buena
recompensa. Pero recuerda que si los dejas escapar te ocurrirá una
desgracia.
La mujer iba a negarse. Quería decirle que ella no tenía tiempo
para buscarles el sustento, atareada como estaba en su choza, o cultivando la
pequeña chacra. Además debía de llevar la comida a su marido que trabajaba
en el aserradero. Pero cuando intentó excusarse notó con sorpresa que el
hombrecillo había desaparecido.
El esposo volvió esa tarde muy cansado, y al escuchar el bullicio de
las aves enfureció.
—¿De dónde has sacado estos pájaros? ¿Cómo puedo entregarme al sueño con esta algarabía?
Ella le explicó que un hombrecillo se los había dejado a guardar,
pero el marido no quiso escucharla y abriendo la puerta de la jaula puso a todas
las aves en libertad. Luego se echó a dormir como si nada hubiese
sucedido.
Al día siguiente volvió el cazador y cuando preguntó por los pájaros, la
mujer no tuvo más remedio que confesarle la verdad: habían huido hacia la
selva.
El hombrecillo al escuchar se transfiguró. Empezó a gritar, mientras
golpeaba la tierra lleno de ira. La mujer asustada corrió a refugiarse
dentro de su choza.
Aquella tarde lo encontró otra vez a la orilla del río. Estaba más
tranquilo y parecía haber olvidado lo ocurrido. Luego se despidió de ella
con estas palabras:
—Ya no importa que se hayan perdido todos los pájaros, porque al
fin encontré al ave dorada…
Y antes de que la mujer pudiera responder, el cazador
desapareció entre la espesura.
Esa noche esperó a su marido inútilmente. Este no volvió. Ella permaneció
con el oído atento a todos los ruidos que venían del bosque. Hacia el
amanecer le pareció escuchar una voz lastimera que decía:
—¡Aquí estoy, María!... ¡Aquí estoy!
Buscó por todas partes y no halló ánima viviente en las cercanías. Fue
hasta el aserradero y preguntó por su esposo, pero nadie lo había visto.
Recorrió los tambos y cafetales que él solía frecuentar, mas no halló rastro
ninguno.
Cuando volvía a su choza encontró sobre el tejado al pájaro dorado y
escuchó su voz lastimera que decía:
—¡Aquí estoy, María!... ¡Aquí estoy!
Una terrible sospecha se apoderó de ella… ¿No se habría convertido
su esposo en ese pájaro dorado?
Muy temprano se levantó al día siguiente y buscó en los alrededores.
Encontró un inmenso árbol del pan y apoyada en el tronco vio a una mujer
muy anciana a quien faltaba una mano y solo tenía el ojo derecho. Le
preguntó si no había visto a su esposo y ella respondió:
—Te diré dónde lo puedes encontrar, si me das tus hermosas trenzas.
Sin vacilar la joven se cortó el cabello y se lo dio a la anciana, quien
lo
puso sobre su cabeza. Y entonces le dijo:
—El cazador ha convertido a tu esposo en ese extraño pájaro. Para
que recobre su apariencia tienes que buscar entre la selva el arroyo verde y
rociar con esa agua su cabeza. Pero recuerda que esto solo ocurrirá durante
la luna llena. No te debes extrañar si por un tiempo conserva el rostro de
un pájaro.
—¿Y así quedará para siempre?
—Cuida que no lo vean ojos humanos hasta la siguiente luna. Entonces
volverás a rociarlo con agua del arroyo verde…
—¿Y en dónde encontraré ese arroyo?
—Sigue por la trocha que se va frente a tu choza hasta que llegues
al río. Allí, cerca de la orilla verás a un hombre que derriba grandes
troncos.
Ruégale que te construya con ellos una canoa. Si te pide algo en
cambio, ofrécele el pájaro dorado.
—¿Y cómo haré para recobrarlo?
—Aguarda a que llegue la noche para navegar. Apenas te hayas alejado de la
orilla empieza a cantar. Enseguida vendrá el pájaro dorado y se posará sobre tu hombro. Continúa navegando hasta el amanecer. Entonces
verás descender una cascada verde desde la cumbre de una montaña. Este es el
arroyo maravilloso…
La joven hizo todo lo que la anciana le indicaba. Encerró en una jaula
al ave dorada y fue hasta el río. Allí encontró al hombre que derribaba con el
hacha un árbol gigantesco. Le pidió que le hiciese una canoa y este le
respondió que la complacería si le daba en cambio el pájaro dorado. Ella
aceptó y en cuanto la canoa estuvo terminada la mujer se alejó para
ocultarse hasta que llegara la noche. Entonces empezó a navegar mientras
entonaba una hermosa canción.
Unos momentos después acudía el ave nuevamente a posarse sobre su
hombro.
Era la noche de plenilunio. Llegó la mañana y ella preguntó en voz
alta:
—¿Dónde está el arroyo maravilloso?
Y un niño que se hallaba mirándola desde la orilla le gritó:
—Es aquel que baja de la montaña.
La joven desembarcó y guardó un poco de agua en un recipiente.
Se disponía a rociar esa noche la cabeza del pájaro dorado, cuando oyó un
rumor que venía de la selva. Pronto descubrió con angustia que frente a ella
se hallaba el cazador de pájaros mirándola fijamente.
—Dame ese pájaro dorado— le ordenó.
La joven respondió en tono suplicante:
—Yo sé que ese es mi esposo que tú convertiste en ave…
—No es verdad. Tu esposo te aguarda en la antigua choza.
Volvamos y te convencerás.
—¡Aquí estoy, María! ¡Aquí estoy!
Se embarcaron otra vez y remontaron el río. Después de unas
horas llegaron al lugar en donde se hallaba el hombre derribando los
troncos.
Al ver a la joven le dijo:
—¿Por qué te llevaste el pájaro dorado?
—Te lo di a cambio de mi canoa.
Mas el cazador que ya estaba impaciente tomó su arco y le disparó una
flecha hiriéndolo en un hombro. Un chiguaco de brillantes alas, pasó volando
sobre el río.
—Volverá luego por él —dijo el hombrecillo—. Y continuamos navegando.
Al llegar a la choza, la joven vio a su esposo delante de la puerta,
afilando un cuchillo.
—Ya ves que no te engañé —dijo el cazador. Y llevándose el
pájaro dorado, echó a andar por entre los árboles hasta que se perdió de vista. La
joven corrió al encuentro de su esposo, pero, grande fue su sorpresa al
notar que había desaparecido.
Se echó a llorar y buscó el árbol del pan, esperando encontrar nuevamente a
la anciana. Allí estaba como siempre tejiendo una hermosa túnica.
—¿Dónde está mi esposo? —le preguntó.
—¿Qué me das si te ayudo a encontrarlo?
—Lo que quieras…
—Córtate la mano derecha y dámela…
Entonces la joven tomó un hacha y se cortó la mano para dársela a
la vieja, y esta se la puso sobre el muñón en que terminaba la suya.
—El cazador te engañó —le dijo—. El hombre que creíste ver no
era tu esposo. Se lo ha llevado nuevamente. Pero yo lo pondré en libertad esta
noche y antes de la madrugada escucharás su canto en el tejado.
Y así fue. Muy temprano una voz lastimera decía:
—¡Aquí estoy, María! ¡Aquí estoy!
Aquella noche salió otra vez la luna llena. La joven tomó el
recipiente en donde guardaba el agua maravillosa y echó unas gotas sobre la cabeza del
pájaro. Poco después su esposo recobraba la apariencia humana hasta los
hombros. La cabeza era siempre la de una ave.
—Esposa mía —le dijo—. Tendremos que esperar hasta la próxima
luna, para que mi rostro vuelva a ser el de antes.
—¡No importa! —respondió ella—. Yo te querré siempre igual…
Él la miró conmovido.
—¿En donde están tus largas trenzas? ¿Qué has hecho de tu linda mano?
—Las di para que me ayudaran a encontrarte —respondió ella.
Y el esposo suspiró con tristeza.
Pronto cayeron en la cuenta de que él no podía acudir a su trabajo.
Nadie debía de contemplarlo así, y tampoco se atrevía a presentarse
con aquel rostro de pájaro. Por otra parte temían mucho encontrar otra vez
al hombrecillo. Entonces resolvieron huir.
Marcharon por un largo sendero durante muchos días hasta que llegaron a la
orilla del río.
—Quedémonos aquí —dijo la mujer—. Hay pesca y caza en abundancia.
—Sí —díjole él—. Aguardaremos la próxima luna llena. Mientras tanto
edificaré otra choza con hojas de palmera.
Transcurrieron algunos días. Una mañana temprano la esposa escuchó
nuevamente el canto del pájaro dorado:
—¡Aquí estoy, María! ¡Aquí estoy!
El corazón le latió con violencia, porque ya sospechaba lo que había
ocurrido. El esposo no se hallaba a su lado. Salió a la puerta de la choza
y vio al cazador que se alejaba.
Ya muy lejano se escuchaba todavía el triste canto.
—¡Aquí estoy, María! ¡Aquí estoy!
Entonces decidió ir en busca de la mujer que vivía junto al árbol del
pan. Muchos días tardó en encontrarla. Cuando llegó le suplicó:
—¡Ayúdame a encontrar a mi esposo!
Y la vieja le dijo:
—Dame uno de tus ojos y te diré lo que debes hacer.
Y la joven se arrancó un ojo y se lo dio a la anciana. Esta lo puso en
su rostro, dentro de la cuenca vacía.
—Esta noche pondré en libertad al pájaro dorado y este vendrá
hasta tu choza. Arrójale unas gotas del agua maravillosa y recobrará su
apariencia humana, como la primera vez.
Cuando aquella noche la joven vio al pájaro dorado sobre el tejado y
se disponía a seguir con el consejo de la anciana, apareció el cazador y
tomando su arco apuntó al ave, hiriéndola mortalmente en el pecho.
La esposa corrió desolada junto al árbol del pan y llamó a la anciana:
—¿Qué me das si te ayudo esta vez?
—¡Todo lo que quieras! —respondió la muchacha.
—Te volverás vieja y yo seré joven en tu lugar —exclamó con disimulada
alegría…
Y como la joven respondiera que ella daría cualquier cosa por devolver
la vida al pájaro dorado, la vieja le sopló el rostro y la sumió en un
profundo sueño.
Cuando despertó una voz le dijo:
—¡Anda mírate en el arroyo!
Y la desdichada mujer se contempló en el arroyo y vio que se
había convertido en una anciana, mientras que detrás de ella se hallaba una linda
joven… Era la mujer que vivía junto al árbol del pan…
Esta le dijo:
—Anda en busca del arroyo maravilloso y sumérgelo en él…
María tomó al pájaro muerto, a quien había untado con misteriosas hierbas
para que no se corrompiera y se lo guardó en el pecho. Anduvo a la aventura remontando ríos atravesando intricados bosques, sin encontrar
el arroyo maravilloso. Hasta que después de mucho tiempo, cuando ya no podía
dar un paso más, cayó a tierra sin poderse levantar…
—¡Voy a morir! —se dijo…
Y en ese momento sintió que algo húmedo y frío se deslizaba por
su rostro. Era el arroyo verde. El arroyo que buscaba afanosamente estaba allí
a su lado… Introdujo su única mano dentro del pecho para extraer el pequeño
envoltorio que contenía al pájaro dorado. Lo arrojó dentro del agua, y
apareció ante ella el esposo joven y fuerte como en otros tiempos. Se acercó
a la anciana y la contempló lleno de tristeza:
—¡Lo que se ha vuelto! —exclamó cubriéndose el rostro con las manos.
Pero en ese momento oyó una voz fresca detrás de él que lo
llamaba alegremente. Era una linda joven. Parecía su esposa de siempre con
sus hermosos ojos negros, sus largas trenzas, las manos finas y delicadas. La
tomó de la mano y fueron en busca de su antigua choza.
La anciana que yacía junto al arroyo, se levantó trabajosamente y echó a
andar por entre la selva hasta que halló un grueso tronco de árbol del pan y
se apoyó en él. Allí se puso a tejer con su única mano, mirándolo todo con
su único ojo.
Comentamos después de nuestra lectura.
-Según lo que leíste-¿Cómo era María y el esposo?
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-La anciana que le ofreció ayudarla ¿verdaderamente lo ayudó?
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TEXTO Nº 02
Comentamos después de leer el texto
¿Por qué el cuento recibe el nombre de Gueso y Pellejo?
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¿Te gustó la historia contada por Simón Robles?¿ Por qué?
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¿Qué opinas de la respuesta de Simón Robles , al decir "cuento es
cuento"? ¿Qué significa esto?
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LECTURA N° 03
Después de la lectura respondemos:
1.-¿Porque los migrantes en algunas circunstancias elegían Lima y que
dificultades habían para llegar a la capital?
2.- Migrar de un lugar a otro es encontrar la solución a los
problemas. Que opinas al respecto.
Responde mediante un comentario en este blog.
LECTURA N° 04
EL HEROE.
Autor Luis Loayza
Después de la
lectura comentamos:
1.- El que cuenta el relato ¿Verdaderamente fue un
héroe?
2.- Qué puedes deducir de la expresión "soy feroz como un
jabalí, invulnerable como un
árbol portentoso, pero se que ahora mismo hablo como un charlatán"
En tu contexto que significado tiene la palabra CHARLATÁN.
TEXTO 05
Después de leer :
¿Cuál ha sido la intencionalidad del
autor al escribir este texto?
Comenta en nuestro blog.
LECTURA N°. 06 :EL HIJO
Horacio Quiroga.
Horacio Silvestre Quiroga Forteza, fue un cuentista,
dramaturgo y poeta uruguayo. Fue uno de los maestros del cuento latinoamericano, de prosa
vívida, naturalista y modernista. Sus relatos a menudo retratan a
la naturaleza bajo rasgos temibles y horrorosos, como enemiga de
las circunstancias del ser humano.Wikipedia
Después de leer comentamos :
1.- ¿Qué opinas de la relación de padre a hijo y porqué confiaba en
su hijo a que vaya solo al monte?
2.- ¿Cuál crees que fue la causa de la muerte de su hijo?
LECTURA N° 07